La casa de las ventanas bonitas (4)

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(Partes 1, 2 y 3 del relato publicadas los días 11, 13 y 18 de abril).

Vio el mensaje junto antes de embarcar y lo abrió al comprobar que era de Eda. Lo primero que pensó tras leerlo fue lo curioso de no haberle hablado nunca de su pasión por las pinturas en miniatura y de que, cuando se disponía a hacerlo, haya sido ella la que le hablara de ellas. Recordó entonces lo que una vez le dijo su amigo Hamid: “En la vida, casi todo son casualidades con causa y todos los efectos”. Y era cierto.

Una casualidad le hizo vivir en la India y conocer las pinturas de Udaipur, le hizo encontrarse con Eda en aquel tren y, ahora, hace que todas esas coincidencias se unan en otra. Toda una curiosidad del destino.

Le contestaría a Eda nada más aterrizar en Bangkok.

Mientras tanto, Eda y su equipo trabajaban en las dos primeras pinturas. A pesar de la complejidad, consiguieron con relativa rapidez, descifrar el texto cubierto por éstas sin tener que dañarlas, gracias a la gran aportación del intérprete y su profundo conocimiento, tanto del lenguaje utilizado en los mismos, como de la técnica y material utilizado en las pinturas. Eda quedó maravillada y sorprendida por el trabajo realizado por éste y le preguntó donde había adquirido todos esos conocimientos. Él le dijo que era licenciado en Historia por la Universidad de Oxford, donde se doctoró haciendo una Tesis sobre la literatura en el Imperio Persa. Estudió en esa Universidad porque su padre había trabajado como chófer para una familia británica que, al ver su excelente capacidad, le ayudó y animó a seguir sus estudios en Gran Bretaña. Por sus notas, no le costó obtener becas de estudio y con ellas financió su formación.

En cuanto a las pinturas, le dijo que las conoce porque, en su ciudad natal, Udaipur, donde vivió hasta que fue a Oxford, residen numerosos pintores que realizan estas obras. Allí fue donde aprendió a realizarlas y se convirtió en un artista de cierto renombre en la zona. De hecho, seguía pintando y compaginando su trabajo con sus actividad artística.

El intérprete se llamaba Hamid Imradt. Era un hombre discreto y prudente, como todos lo sabios.

Los manuscritos databan de la primera mitad del siglo XX y relataban, cual crónica, los distintos acontecimientos en la historia de la familia Indradhanusha: matrimonios, nacimientos, defunciones y demás. Concretamente, las dos páginas ocupadas por las pinturas en cuestión relataban la vida de Rachid Indradhanusha: su juventud y fortuna, su matrimonio con Radda Ohjtad, de una familia terrateniente del norte de país y el nacimiento y vida de sus tres hijas, dos de las cuales se casaron con miembros de las castas altas de la India. Se acababa el segundo de los textos hablando de la menor de las  tres hijas, Nedha, nacida en 1.899, Finalizaba con la siguiente frase: “Todas las lágrimas hoy por la triste y definitiva marcha de la joven Nedha y por haberse separado su sangre…”. Así acababa. Ciertamente intrigante. Deberían esperar a descifrar el deteriorado tercer texto para saber el desenlace de la historia, puesto que lo que sí habían comprobado era que la página que éste ocupaba era la consecutiva al citado texto.

Durante el viaje, Ival pensó en la pintura que quería regalar a Eda. La había encontrado en su casa, durante los trabajos de restauración. Apareció en un viejo baúl que estaba casi podrido en el sótano del edificio. En un oscuro rincón cubierto de cajas y moho. Fue una suerte que fuera de madera de teka, ya que impidió que la humedad estropeara el tesoro que contenía.

La pintura no estaba completa. Dedujo Ival que era la mitad de otra, junto la parte derecha. Posiblemente la pagina que ocupaba había sido arrancada de un libro y el resto de la escena se encontraba en la página anterior del libro, de modo que, al abrirlo, esta  última quedaba a la izquierda.

El tema de la pintura era un bosque en el que se veía a un joven tendiendo la mano a alguien y vestido con el atuendo típico de la India a principios del siglo XX: Por sus facciones, parecía ser occidental, pero no se apreciaba muy bien, dado que el pintor enfatizaba más el paisaje que el personaje. Llevaba un bebé en brazos. En el cielo, de un intenso azul, había un arco iris que se encontraba cortado en su parte izquierda, justo al borde de la página, seguramente por continuar en la otra parte de la pintura. Era extremadamente bello, por la dulzura y detalle del paisaje: El bosque con multitud de tonos de verde y diminutas flores de todos vivos colores contrastando con el tono pastel de la parte izquierda de la escena, la que era el centro del cuadro completo, junto donde terminada la mano tendida del personaje. Era como si el pintor quisiera suavizar esa zona, plasmando una especie de neblina o bruma que lo atenuaba y le daba un cierto tono de nostalgia. Otra cosa que llamaba la atención era la expresión, entre inquieta y triste del personaje, magistralmente lograda teniendo en cuenta que se trata de una miniatura. 

A Ival le encantaba esa pintura. No sabía muy bien por qué. Lamentaba ahora no llevarla consigo y aprovechar para enseñarla a Hamid. Le preguntaría su opinión sobre ella, ya que no cumplía con los cánones y estereotipos de las demás obras. Después, la regalaría a Eda, ahora que todos se verían.

Lo primero que hará tras visitar a su amiga de Bangkok, será ir a Udaipur para ver a Hamid y, después ir a Delhi a encontrarse con Eda. Le tenía que enseñar a ella todos los rincones de la India en los que había vivido y soñado. Y, sobretodo, ir con ella a Udaipur para conocer las pinturas y a su amigo. Sobretodo eso.

¡Cuántas y cuan inesperadas cosas!. Estaba deseando aterrizar. Lo primero que hará al llegar es remitir un email a Marc para que le envíe la pintura a Bangkok por mensajero urgente y otro a Eda para avisarla de su visita.

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2 respuestas a La casa de las ventanas bonitas (4)

  1. plumayluz dijo:

    …No sé quién está más nervioso por el encuentro, si los personajes protagonistas o yo…

    Aunque no sé por qué, pero me temo que algo inesperado les va a pasar…, no sé por qué me da… Es posible que les ocurra algún contratiempo o algún incidente que les complique su encuentro.

    …Que cualquier cosa es posible en estos cuentos… ¿No?

    Va por buen camino el argumento…

    ¡Felicidades!

    • desluzia dijo:

      Muchas gracias por tu comentario. Siempre tan amable. 😉
      Como dices, todo es posible. La verdad es que, como te dije, voy haciendo la historia sobre la marcha, pero, sí, les pasarán cosas inesperadas. De hecho, la realidad también es inesperada. ¡Afortunadamente!.
      Gracias por tus ánimos y buenas noches.

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