Matriosca

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Matriosca encajando belleza dentro de belleza. Una caja de bombones exquisitos dentro de otra y del chocolate caliente y derretido por el arte.

Las mil y una noches en los templos y palacios y los mil y un días y miradas en su interior.

Calles y canales que son venas de sangre azul de escultores moldeando y bailando la más esplendorosa música de la arquitectura.

París ruso con un toque de Amsterdam y unas gotas de Praga. Oasis entre la nieve, color entre la más blanca de todas las inspiraciones, donde hay una iglesia de cuento de hadas como un pastel con velas cuyas lumbres son de oro y turbantes que parecen gomirolas.

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Palacios que decidieron ser museos pintados de dulce y donde, al nevar, el Neva se vuelve blanco. 

Cúpulas, campanarios y todo teñido de dorado, donde el Sol se pone más allá de media noche porque no se cansa de verlas relucir. Entonces, a las doce, cual cuento de cenicienta, se vuelve el cielo naranja y la silueta de la ciudad es como una cenefa de cuento árabe.

Y todo lo puedes ver navegando despacio por sus arterias de agua, donde parece que los que se mueven son los edificios como si fuera un decorado que va cambiando a ambos lados, pasando del amarillo al rosa, al azul, al verde y a  los tonos apastelados, con balcones y rejas de forja casi imposible y parques inmensamente bonitos

Besos, abrazos y amor de arte. Kandinsky, Degás, Matisse, Picasso, Tiziano, Leonardo, Rafael, Caravaggio, Miguel Ángel, Rubens, Zurbarán, Murillo, El Greco, Gaugin, Van Gogh, Monet, Manet, Rodin, Renoir, Rosseau … Todos. Todos están contigo.

Hay un Caravaggio, uno solo, pero extremadamente bello. Luminoso como el que más, con esa luz que solo él tiene. Pequeño y escondido entre otros cuadros que te mira y no puedes dejar de mirar. Bello e indescriptible. Indescriptible. Un Caravaggio.

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Hay dos pequeños e increíbles cuadros de Rafael y Leonardo, inmensas y dulcísimas madonas. Suaves como solo saben hacerlas estos grandes genios. Esas caras difuminadas y tan expresivas como el más realista de todos los retratos.

Comparten edificio la Danae de Tiziano y la de Rembrant justo al lado de una escultura del gran Miguel Ángel. Una mezcla tan espectacular como el privilegio de poder contemplarlos.

Y hay una sala llena de Picassos y otras llenas de Renoir, Gaugin, Matisse, Cezanne, Sysley, Rubens hasta el techo, Renacimiento desbordante y todo lleno de arte. Salas y salas abrazándote de belleza.

Y, en un edifico aparte, como reservándolo como una sorpresa, hay un pequeño salón lleno de Kandinsky. Allí lo tienes solo para ti. Todo color y esplendor. ¡Grande Kandinsky!.

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Y el gran Monet. Soberbio, inigualable, impresionismo en estado puro, con sus innumerables pinceladas de todos los colores y tonalidades imaginables, con infinitos trazos y puntas de pincel y óleo. Pequeñas pero de una precisión, vigor y elegancia incomparables y, de repente, una pequeña mancha amarilla o roja o magenta o azul del más vivo, como si la hubiera hecho sin querer, pero que da ese brillo al cuadro que solo es capaz de lograr este gran genio. No me cansaría nunca de contemplarlo, de ver todos y cada uno de sus detalles, de fotografiar cada una de las esquinas y partes de sus cuadros. Cuando las amplías con el zoom, ves todavía más que son eso, perfectos. Mil besos y mil gracias, mil, por regalarnos esos tesoros.

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Ermitage, un precioso cobre que contiene las más refinadas joyas y piedras preciosas, esas que tienen el infinito valor de no tener precio. Una caja que no es fuerte sino dulce porque te deshace los sentidos. Un paraíso de arte. Precioso e inmenso por fuera y por dentro.

Sábanas y más sábanas de ingenio cubriéndote como en un sueño. Colchas de todo lo brillante. Maestros mostrándote su alma en todas las formas. Tantos y tan juntos que te mareas.

Desmayo de ingenio y grandeza, quitarte los zapatos y andar por nubes de inspiración. Vuelas, ves y vuelas. Contemplas y flotas.

Es una realidad soñada, el mundo recogido en maestría. Único. Ermitage.

San Petesburgo. Maravilla. Maravillosa. Matriosca de belleza dentro de belleza. San Petesburgo.

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10 respuestas a Matriosca

  1. Félix dijo:

    Gracias por hacerme viajar de nuevo. A estas horas como iba a imaginar ir hasta allí. Me encantó.

  2. plumayluz dijo:

    Este año, si al final no puedo salir a ningún sitio de vacaciones, no tendré problema, leeré tus entradas y así podré viajar por el mundo, podré estar presente en cualquiera de los lugares que nos describes sin la necesidad de moverme de mi silla, tan solo leer, cerrar fuerte los ojos después, y recordar lo leído. Así estaré disfrutando de esos maravillosos sitios.

    ¿Nos podrás dar otro paseo por esos mundos tuyos…?

    ¡Gracias por los viajes a los que nos invitas tan continuo…!

    Un abrazo.

    • desluzia dijo:

      Gracias a ti por leerme. Solo intento describir lo que siento al ver esos lugares. El Ermitage, para mí, era un destino pendiente desde hace mucho tiempo. Allí están todos los autores que yo admiro. Ha sido una experiencia para mi increible. Adoro el arte. Solo quería compartirlo, describir lo que ha supuesto para mí. Ver esas obras es un privilegio que siempre agradeceré. No,puedo describirlo. Gracias por tu comentario. Feliz noche.

  3. Hermoso recorrido, me lo hiciste recordar otra vez. Saludos y buena estancia.

  4. desluzia dijo:

    Estuve allí el fin de semana pasado. Quise compartirlo porque fue una experiencia increíble contemplar tanto arte perfecto. Una gran experiencia. Un saludo.

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