La Lumbre del Sabor (3)

Partes 1, y 2 publicadas los días 6 de Septiembre 2014 y 21 de Septiembre 2014.

Se despertó con los primeros rayos de Sol entrando por la ventana y permaneció en la cama hasta oír a su madre llamarlo.

Como cada día, María lo hizo a las siete y media en punto y Bruno se levantó.

Fue a enjuagarse la cara en el lavabo que tenía en la alcoba. Era de esos antiguos, con la estructura de madera y con un marco en forma de arco dentro del cual había un espejo de forma ovalada, como la de las antiguas pastillas de jabón. En la parte del centro, había un recipiente redondo donde se vertía el agua y, debajo, en una repisa, una jarra donde ésta se almacenaba, ambos de porcelana decorada. En cada uno de los lados tenía un asa de latón dorado para colgar las toallas. Lo encontraron en el desván al que se había trasladado la habitación de Bruno. 

Tras lavarse la cara, Bruno vio algo debajo de la cama, justo a la altura de la madera debajo de la cual guardó lo que le había dado Platón.

Se acercó y vio que era una maceta de loza de color marrón rojizo con dibujos geométricos. Estaba llena de tierra y, al lado, había la bolsa con las semillas que le habían dado.

El niño la cogió, plantó las semillas y dejó la maceta en la pequeña repisa de la ventana.

A la hora del almuerzo, Don Elías, desde la mesa que siempre ocupaba para comer, hizo una señal a Bruno al verlo entrar en el restaurante, para que se acercara. Tras éste hacerlo, le dijo que esa tarde se verían a las cuatro y media.

A la hora en punto, ambos se encontraron en la entrada de la casa.

Hoy subiremos a la cúpula del Vaticano, veremos un abrazo desde el cielo y la belleza del volumen. También conocerás a un mago.

Bruno no dijo nada. Solo miraba expectante. Estaba tan intrigado que no le salían las palabras.

Mientras subían a la cúpula, el niño iba ayudando a Don Elías. Las escaleras eran muchas y no estaban acondicionadas.

Al llegar arriba, lo primero que Bruno vio fue el brillo de los pequeños trozos de espejos que formaban los mosaicos de las paredes, del color plateado de la tetera que su madre guarda en la vitrina del salón, ocre y dorado como el de las piedras del lecho de los riachuelos cuando el sol se refleja en el agua, negro como el mármol del altar de la iglesia a la que iba cada domingo, rojo como el telón de terciopelo del teatro de la escuela, azul y morado como las nubes al atardecer y ese blanco roto tan especial que tienen las perlas.

Dieron la vuelta a la cúpula contemplando los mosaicos y después miró hacía abajo ayudado por Don Elías, que lo levantó un poco. Desde allí arriba, se veían las personas que estaban en la basílica.

Vamos a ver el abrazo, dijo el anciano.

Al salir, contemplaron una magnífica vista de la ciudad y de la columnata de la Plaza de San Pedro, como dos brazos rodeándola.

Lo ves. Es un abrazo, dijo Don Elías.

Lo diseñó Bernini, un gran artista que, a los catorce años, ya hacía esculturas casi perfectas, con un movimiento y una expresión impresionante.

Él hizo la fuente de los cuatro ríos que hay en la Plaza Navona y la de la Plaza de España, que realizó junto a su padre.

¿Las conoces?

Sí, fuimos con la escuela en una excursión y la maestra nos explicó su significado, contestó el niño.

A Bernini, algunas personas lo describieron como el Miguel Ángel del Barroco. El barroco es un estilo artístico que un día ya te explicaré.

¿Sabes quien es Miguel Ángel?

Usted me dijo que fue quien pintó la capilla que visitamos ayer.

Sí, cierto. Fue un gran maestro que vivió hace casi cinco siglos. También era escultor y, con solo veintitrés años, creó una de las figuras más bellas que existen.

Ahora iremos a verla.

Bajaron, entraron en la basílica y se dirigieron hacia donde estaba “La Pieta”.

El anciano le dijo a Bruno: Mírala. Es pura belleza. ¿No crees?.

Es la virgen más bonita que he visto nunca. Ella y Jesús parecen de verdad. Mire las manos y los pies. Y los pliegues de la ropa. Los brazos de él se caen, casi flotan en el aire.

Me gustaría saber cómo se puede conseguir ésto en una escultura. ¿A usted no?, preguntó Bruno.

Esa es la magia de la que te he hablado y el mago es Miguel Ángel, que también hizo la cúpula que hemos visto. Ahora lo conocerás. Está en el cuadro en el que podemos entrar, afirmó don Elías.

A Bruno se le abrieron los ojos como platos y el corazón como una concha.

¿De verdad?, ¿De verdad?, dijo.

Claro. Vamos, contestó el anciano.

Entraron en el cuadro. Miguel Ángel se acercó a Bruno y le dijo: Te he visto sentir mis obras y te doy las gracias por ello.

¿Cómo lo hace?. ¿Cómo crea de esa manera?, le preguntó el niño.

Aunque tuve que aprender las técnicas, hice mis obras desde dentro, sintiendo, tocando, imaginando y moldeando desde mi interior. Unas veces, trabajaba durante horas. No podía dejar de pintar o esculpir. Otras veces, tenía que parar durante días y volver a continuar. Y me salieron así. No te puedo decir más.

Es como magia, como hacer belleza de la nada y nadie sabe el truco. Solo vosotros, los maestros, podéis hacerlo, afirmó Bruno.

Entonces, Miguel Ángel acercó su mano al rostro del niño y le acarició tiernamente la mejilla.

Te pintaré, le dijo. Y regresó a su sitio en el cuadro.

Entonces, Rafael se les acercó y le entregó a Bruno un pincel. Guárdalo con todo lo demás, le pidió. Ahora, podéis iros.

Salieron del cuadro y, mientras caminaban hacia casa, Don Elías le dijo: Habrán muchas tardes como ésta, ya lo verás.

Al llegar a casa y tras cenar, Bruno subió a su habitación. Todavía tenía presente todo lo que había visto y oído. Guardó el pincel junto con el resto de cosas. Cogió la libreta y escribió: Hoy me ha tocado un mago, con su mano y con la belleza.

Al levantarse por la mañana, vio que, en la maceta donde había plantado las semillas, había crecido algo. Se acercó. Era un trébol de cuatro hojas en las que parecía haber algo escrito con letras diminutas.

Fue a buscar la lupa que tenía en el estuche y a través de ella leyó lo que ponía: No hay mayor belleza que la que se ve con el sentimiento.

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7 respuestas a La Lumbre del Sabor (3)

  1. Yara dijo:

    Hola, Te he nominado para el “Wonderful Award”, creo que es una manera muy adecuada de dar a conocer nuestros blogs. Un saludo 🙂 http://literaturaxx.wordpress.com/2014/09/27/wonderful-award/

  2. plumayluz dijo:

    Cada día se pone más interesante esto, Desluzia, ya necesito saber cual es el siguiente paso que darán Bruno y el anciano Don Elías…
    Muy bueno, muy bueno…
    Un abrazo

  3. plumayluz dijo:

    Ah… Y no nos dejes esperar mucho ese momento, ¿Vele…?
    Otro abrazo.

  4. Os he nominado al Versatile Blogger Award, elige otros 15 blogs que consideres se lo merecen. http://elbesoenelespejo.wordpress.com/2014/09/28/versatile-blogger-award/

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