¡Buffff!

PESADEZ

 

Para, para”. Y sigues. Ya te has caído.

“Cállate ya, por favor”. Ya has hablado. Te has dicho. Te has gritado.

“Llama, llama”. Y te callas y esperas. Confías.

“Voy a decirte la verdad”. No. Miénteme, miénteme. Sí, te creeré.

“La película esa no. No. Sabes que lloras”. La vi. La he vuelto a ver. Necesito un pañuelo.

“Duerme ya, por favor, duerme. ¿Dónde estás?”. Estoy aquí, en vela.

“Despierta. Tienes que despertar”. Espera, que sueño un poco más.

“Escucha, escúchame”. Sí, sí, pero déjame ponerme los auriculares de no oír.

“Es que vives en la inopia”. He vuelto a leer a Jean Austen. Sí. En la inopia.

“Plántate, plántate”. Un momento, un momento. Déjame correr un poco más.

“Vigila. Tu estómago”. Sí, sí. Las mariposas. Acaban de entrar.

“No la pongas, vamos, no la pongas”. Pero es blues, es blues y con ella mi alma baila. Es mi canción despreferida, pero es blues.

“Mira por dónde vas”. Ya, sí. Me he nublabo, ya me he nublado.

“Frena, frena”. Ahora, ahora…Ya me he dado.

“El puente, por el puente”. Me he mojado, quiero cruzar por el agua. Cuesta.

“Y mira, tu boca”. Sí, ya, ya sonrío. Ya.

“No escribas, no leas, no”. Lo siento, pero es que lo siento así de necesario. Dibujo, escribo, leo, pinto, lo pinto todo y no pinto nada. Soy o no. No lo sé. Solo siento.

Y ser estúpidamente sensible y estúpidamente pasión.

Y ser estúpidamente inconsciente y estúpidamente sensatez.

Y ser estúpidamente cobarde y estúpidamente atrevimiento.

Y ser estúpidamente precipitación y estúpidamente prudente.

Y ser estúpidamente anarquía y estúpidamente convencional.

Y ser lo más estúpido de lo humano y lo más humano de la estupidez, con esa empatía tan antipática y esa loca falta de calma.

Y tener siempre esta maldita y maravillosa esperanza en la cabeza y esa voluntad de creer en todo y en todos. Y en tu sonrisa cuando me levanto y me acuesto. Y en tu sonrisa.

Y ya lo sé, no me soporto ni me soportan, pero gracias por soportarme. Gracias. A ti, a ti, a ti. Y a ti y a ti, a vosotros. Gracias.

“Cierra el pico ya”. Vale. Bueno, solo una cosa …..

“Cállate”. Sí, pero solo un poco.

“Bufffff”.

 

“Sostengo con dos manos la esperanza porque sé que es el único aliento que vive a la intemperie.

Y no escondo mi palabra.

Salgo a vivir con el agua descubierta.

El corazón que no canta no ejerce su oficio con altura”

Roberto Santoro

 

 

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2 respuestas a ¡Buffff!

  1. edlexperiment dijo:

    ¡Este diálogo está genial!

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