El parque de las fuentes (2)

FUENTE

El apartamento tenía cuatro habitaciones y estaba en un tercer piso. Lo había alquilado junto con tres compañeros de trabajo. En la parte delantera, daba a la calle colindante con el Parque de las Fuentes.

Trabajaba en una multinacional, en el laboratorio. Recientemente y tras quince años en la empresa, le habían recomendado aprender alemán. Aunque, al principio, le resultó complicado, ahora se lo tomaba como una necesidad y una mejora en su trabajo y en su formación.

Acudía a una academia que estaba cerca de su casa, a unas manzanas, donde impartían clases de varios idiomas.

Iba cada día a clase desde las cuatro hasta las seis de la tarde.

Su horario laboral era flexible. Había días en los que trabajaba doce horas seguidas y otros solo unas pocas, dependiendo de la investigación o proyecto que realizar. 

Tenía unos días de vacaciones. Solía ir al parque a pasear y leer un poco. Además, en esta época, los tilos y los naranjos estaban en flor y recogía sus flores para llevárselas a sus padres, a quienes solía ir a visitar los fines de semana.

Era ya la una de la tarde y entraba en casa.

¡Vaya!, he debido dejarme la bolsa en el parque. Iré a buscarla.

Cuando llegó, revisó la zona y no vio nada.

Bueno, vendré mañana y recogeré unas pocas más. Ahora no tengo tiempo si quiero llegar a la hora a la academia.

Salió de casa y fue hacia la academia. Mientras esperaba para entrar en clase, se entretuvo leyendo los anuncios del tablón. Le llamó la atención uno de ellos en los que un estudiante de español buscaba a alguien para practicar el idioma, ofreciendo a cambio practicar el idioma ruso o alemán. Tomó nota del teléfono y el email que figuraban en el anuncio. Pensó que sería una buena idea practicar el idioma y, a la vez, que otra persona practicara el suyo. Después, entró en clase.

***********

Prepararé algo de comer y me pondré a trabajar. Tengo un montón de tarea pendiente y debo entregarla la semana que viene. Soy corrector de textos. Puedo decir que me gusta mi trabajo porque me permite leer y conocer multitud de contenidos, materias y puntos de vista.

Oigo ruido en la cocina, quizás Serguei ya haya llegado. Solemos comer juntos casi cada día, más bien temprano, porque, a las cuatro de la tarde, él asiste a clases de lengua española en una academia que está cerca de casa.

Mientras almorzaban, Serguei le comentó que había puesto un anuncio en la academia para practicar el español ofreciendo a cambio practicar el ruso o el alemán. Hablaba alemán porque su madre era natural de Bonn y él había residido allí con su familia desde que tenía diez años. También dominaba el ruso porque su padre se lo había enseñado.

Al día siguiente, fue al parque, compró el periódico y se sentó en una de las mesas del quiosco.

…….

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s