Un anhelo

IMG_0828

Reivindico:

El otoño, el verano y la primavera en todas las estaciones del ser.

Entrar para buscar la salida.

La anatomía de la sensibilidad.

Escuchar.

Reivindico:

Llorar y reír desconsoladamente.

Confesar.

La música de todo acontecer.

No querer tener enemigos ni adversarios.

Reivindico:

Poder dar y pedir.

El entusiasmo.

Mis pedazos y los de cualquiera para poder recomponerlos.

Acompañar.

Reivindico:

La alegría.

La sangre cuando es pasión y no es sanguinaria.

El aire y el agua.

Descansar.

Reivindico:

Agotarme.

Lo extrovertido.

Los domingos contigo mismo.

Vivir aún muriendo en el intento.

Reivindico:

Las manos.

Admirar.

Los besos en las entrañas.

Despertar y poder dormir.

Reivindico:

Los colores, propios y ajenos.

Fallecer, desfallecer,  nacer y renacer por sentir sin nunca matar.

Dejar de perder sin vencer a nadie.

Acentuar para tonificar.

Reivindico:

Soñar.

Leer y comprender.

El temblor de superar y la valentía de reconocer.

Improvisar.

Reivindico:

Hablar al oído.

Saltar.

Imaginar.

No dañar.

Reivindico:

Las noches de Sol.

Las conversaciones sin hablar.

Necesitar.

El lenguaje blanco de los gestos.

Reivindico:

La ternura.

Escuchar una contemplación introvertida.

Las vocaciones.

Lo utópico y lo atípico.

Reivindico:

Irme al carajo e intentar regresar.

Las coletas a los cuarenta años y los tacones a los dos, porque no hay edad para la inocencia.

El recuerdo cuando es feliz.

Las revoluciones de los románticos.

Reivindico:

La guerra de los pacifistas y la humanidad de los animales.

Los desvanes y las terrazas.

Los bosques de personas.

Cada una de mis culpas y mis disculpas.

Reivindico:

Caminar en un remanso.

La cafeína de una taza de sinceridad, de reciprocidad, de la pureza de la amistad.

La belleza de lo invisible.

Poder residir en un montón de corazones.

Reivindico:

La lírica de los labios apreciadores.

A Monet en el lienzo de toda existencia.

Gritar (me).

Querer.

Reivindico poder reivindicar y reivindicarme todas mis reivindicaciones y las de los demás. Es ésta mi pequeña revolución, puede que utópica, quizás romántica, siempre íntima y nunca violenta, como son o deberían ser todas las revoluciones: la reivindicación tranquila de un anhelo sincero contra nada y contra nadie. Contra nada y contra nadie.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un anhelo

  1. Artur dijo:

    Me gustó mucho. Voy a usmear por tu blog a ver que más encuentro!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s