Mi pequeño país

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Hay una preciosa canción del cantautor LLuis Llach, cuyo título es “País Petit” (Pequeño País) y que está dedicada a Catalunya, su tierra, que también es la mía.
Creo que sentirte de un u otro lugar, como sentirte de todos o no sentirse de ninguno en particular, es eso: sentir. Es un sentimiento y, como tal, no debería imponerse, pero tampoco reprimirse, sino respetarse, porque es algo que depende del corazón, no de la razón.
Mi país, como dice la canción, es pequeño, es antiguo, es pacífico, es acogedor.
Si vieráis sus montañas llenas de caminos y ermitas, los campos de trigo en verano, los viñedos bañados por el mar, los caminos de ronda, los colores mediterráneos en las casas de los pescadores, la tradición del fuego, los cascabeles en las piernas en las fiestas de los pueblos, las torres humanas, como suena la “tenora”, como se unen las manos en las sardanas …
Si vieráis Montserrat, la Plaça del Pi, el Barrio de Gracia, el Rabal, Las Ramblas y toda Barcelona, el alma griega de Ampuries y las entrañas romanas de Tarragona, los plácidos arrozales del Delta del Ebro, los hayedos y los volcanes de la Garrotxa, Viella, los abetos y lagos de Aigüestortes, las islas Medas, la hermosa Girona, el puente de Besalú al caer la tarde, el misticismo de Scala Dei y Poblet, la preciosidad de Rupit, las buganvillas y los rosales de las fachadas de Ciurana…
Si vieráis como los almendros adornan febrero, como el 23 de abril las letras se enlazan con el amor, como los puestos se llenan de belenes en Navidad, el espectáculo del cielo en las puestas de sol de octubre, como en Mayo se cubren las calles de flores, las castañeras en Noviembre …
Si vieráis como se respira a Casas, a Moix, a Gaudí, a Fortuny, a Casals, a Martí i Pol, a Miró, a Espriu …
Si lo vieráis, me entenderiáis. Si lo habéis visto, lo comprederéis.
Mi tierra no es ni mejor ni peor, no es más ni menos bella que otra, pero, para mí, es hermosa porque son mis raíces, porque en ella nací y crecí y, por ello, forma parte de mí. Y eso no tiene nada que ver ni con leyes ni con política ni con disputas ni con fronteras. En todos, absolutamente todos los lugares que he visitado o conocido, he encontrado o descubierto belleza, así como en sus gentes. Todos son hermosos, todos, porque los lugares, las culturas, son como las personas: únicos, irrepetibles, profundos, infinitos por conocer y descubrir.
Hoy se celebra la fiesta nacional de Catalunya y he querido hacer esta publicación, no para convercer a nadie ni justificar ninguna situación, postura o pretensión. Todas son legítimas y defendibles. Forma parte de la convicción de cada uno posicionarse o no al respecto.
No soy ni formo parte de ninguna tendencia política. He convidido siempre y convivo con personas de todas las nacionalidades, orígenes, creencias, tendencias e idiologías. Creo en la tolerancia y, sobretodo, en el conocimiento y en el diálogo como fuente de toda relación humana. No me gustan ni las disputas ni las fronteras infranqueables, pero entiendo que todo territorio o pueblo es libre y tiene derecho a decidir cómo y por quien ha de ser gobernado.
Estamos experimentando en Catalunya momentos convulsos. Inquietantes, para unos y esperanzadores, para otros, pero que, en todo caso, son históricos y nunca antes vividos.
Los catalanes somos y siempre hemos sido gente pacífica y dialogante. Como muchas otras personas, amamos nuestra cultura, tierra y raíces, pero también la paz y el respeto a los demás.
Si hay algo que, en mi opinión, caracteriza y ha caracterizado siempre a Catalunya es el acogimiento y la convivencia de culturas y gentes de todo tipo y origen. Tierra de emprendedores, pensadores, tradición, innovación, arte y solidaridad. Éste y no otro es el espíritu y forma de ser de mi pueblo: abierto, hospitalario y diverso, con sus contradicciones y sus distintos anhelos, pero siempre desde la paz y el respeto. Ésta y no otra es la realidad. Es cierto que, en los últimos tiempos, han surgido posturas radicales, intolerantes y opuestas entre sí, pero opino que son minoritarias y que, en absoluto, representan a la mayoría de la población.
No eres más catalán por ser independentista ni menos español por querer a Catalunya, porque creo que sentir o no un territorio y cultura como tuyos y sentirte tú parte de ellos (sea Catalunya, España o Mozambique) es eso: un sentimiento y, como tal, forma parte de la esencia, de las emociones, del interior de cada persona y no debería prohibirse, imponerse ni ser manipulado o politizado.
Esa es mi esperanza y deseo: que todo lo que está ocurriendo sea para el bien de todos y para el mal de nadie, que el entendimiento, la tolerancia, la comprensión y el mutuo respeto sean el camino, el objetivo y la finalidad.
Espero no molestar ni ofender a nadie con esta publicación. Mi única intención con ella es, siempre desde mi percepción y punto de vista, intentar describir el talante y la realidad de la sociedad catalana, mostrar como es mi tierra y explicar que mi sentimiento por ella, como el de muchas otras personas, es eso, un sentimiento, independientemente de la nacionalidad, creencia, idiología, origen o tendencia política que tenga cada uno.

País Pequeño (Letra traducida)

Mi país es tan pequeño
que cuando el sol se va a dormir
nunca está suficientemente seguro de haberlo visto.
Dicen las viejas sabias
que es por eso que vuelve.
Quizás sí que exageran,
da igual! es así como me gusta a mí
Y no sabría decir nada más.
Canto y siempre me sabré
enfermo de amor por mi país.

Mi país es tan pequeño
que desde lo alto de un campanario
siempre se puede ver el campanario vecino.
Dicen que los pueblos tienen miedo,
tienen miedo de sentirse solos,
tienen miedo de ser demasiado grandes,
da igual! es así como me gusta a mí
Y no sabría decir nada más.
Canto y siempre me sabré
enfermo de amor por mi país.

Mi país es tan pequeño
que siempre cabe dentro del corazón
si es que la vida te lleva lejos de aquí
y nos hacemos contrabandistas,
mientras no se descubran
detectores por secretos del corazón.
Y es así, es así como me gusta a mí
Y no sabría decir nada más.
Canto y siempre me sabré
enfermo de amor por mi país.

 

 

 

 

* Imagen: Obra “L’Esperit Català” de Antoni Tàpies.

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5 respuestas a Mi pequeño país

  1. Hola.
    En primer lugar Feliç Diada. Decirte que comparto gran parte de tus sentimientos a Cataluña, Catalunya. Y me gustaría hablarte de mi familia, de mi historia…
    Mis abuelos maternos y paternos emigraron a Cataluña huyendo del hambre y la pobreza. Allí tuvieron a mi padre y a mi madre, allí mis padres se conocieron, se enamoraron, se casaron… Allí mis padres tuvieron a mis dos hermanas. Pero mi hermana mayor empezó a ponerse muy enferma;la diagnosticaron fiebres rehumáticas y les dijeron que para que se curara tenía que ir a un clima seco. Por eso mis padres volvieron a emigrar, en este caso a Madrid, Aquí nacimos mi hermano y yo…
    Toda mi familia tios, primos, vivían en Catalunya. Mis veranos los he pasado en Cataluña con mis abuelos. Todavía recuerdo paseando por las Ramblas con mi abuelo y ese olor a flores y el sonido de las pajarerías… el olor a todo de La Boquería. He podido disfrutar de todo aquello que tan bien describes y tienes razón es maravilloso… Y mucho más que tiene. Amo Cataluña, su idioma, sus tradiciones y la siento en mi corazón como parte de mi. Mis abuelos ahora están enterrados allí, mis tios y primos viven allí, mis padres nacieron y vivieron 25 años allí, mis dos hermanas con catalanas de nacimiento. Y yo.. ¿qué soy yo? No sé. Lo único que sé es que siento como tú eso… pero no habito allí ahora. Creo en el derecho a decidir. Pero creo en el derecho a decidir de todos (¿por donde cortaríamos en mi familia?), o por lo menos de algunos que aunque no vivamos en Catalunya, parte de nuestro corazón sí está allí.
    Un abrazo.
    Bona nit

    • desluzia dijo:

      Hola.
      Antes de nada, gracias por el comentario y por compartir una parte de la historia de tu familia.
      Me alegro de que compartas mi sentimiento por Catalunya y que la consideres un poco parte de ti.
      Es lo que quería expresar en la publicación: que una persona puede apreciar y sentir como suyos una cultura o un territorio independientemente de si reside o no en él, de su origen, nacionalidad o condición. Se trata de un sentimiento y, como tal, inherente a la emoción.
      Todo lo demás, sin dejar de ser más o menos importante, es idiología, convicciones, puntos de vista y, muchas veces, prejuicios.
      ¿El derecho a decidir?. ¿Cómo ejercerlo?. No lo sé. Pero creo que nuestros representantes (catalanes y españoles), en vez de pelearse, tienen una deuda y una responsabilidad con los ciudadanos y es solucionar este problema.
      Soy catalana porque así me siento, tenga la nacionalidad que tenga, sea española, belga o panameña. Mis orígenes, que más da … Si todos somos una mezcla de ADN de cientos de personas y lugares. Al final, llegas a la conclusión de que, seas de donde seas, tienes las mismas inquietudes, parecidas ilusiones y amas las mismas cosas.
      Conozco independentistas que han nacido en la otra parte del mundo, llevan dos días viviendo en Catalunya y la sienten como suya. Y conozco hijos, nietos y biznietos de catalanes que se sienten más españoles que Aznar. Y no pasa nada, al menos para mí.
      Lo importante no es de donde la Ley, los políticos o quien sea te digan que eres, sino de donde tú te sientas … Creo.
      Hay unos meses, descubrí un video en You Tube que tiene relación con todo ésto. Lo encontré genial. Si decides verlo, ya me dirás. A mi me encantó.
      Éste es el enlace: https://youtu.be/QcscgS4Z8-w

      Muchas gracias por leer el blog y por el comentario.
      Un saludo.

    • desluzia dijo:

      Somos ciudadanos del mundo, habitantes de personas y sentimientos. Eso es lo que pretendía expresar con la publicación. Espero haberlo conseguido, aunque sea un poco.

  2. Aunque tarde, feliç diada! Entiendo cada letra que escribes, Catalunya es la tierra de mi padre y mi tierra por algunos años. Por cuestiones de la vida acabé en el otro lado del hemisferio a temprana edad, pero conozco la mayoría de los lugares que mencionas y con la canción de fondo es inevitable no sentir emoción, nostalgia y orgullo.

    Acá mi padre se mantuvo hablándonos en catalán y recordándonos nuestras raíces. En varias ocasiones visitaba mi antigua casa en Tarragona, las montañas en Lleida, la costa en Girona y finalmente opté por irme a estudiar un tiempo a Barcelona. Sólo te puedo decir que el amor y la pasión que siento por Catalunya y mis raíces es un sentimiento muy grande que al contemplar las fotos, o palabras como las tuyas, se me desborda el alma de regocijo y algo de tristeza por la distancia que ahora me separa.

    Es una pena los malentendidos y las posturas radicales que surgen en ambos extremos de las ideologías. Aquí comparto al cien por cien todas tus palabras, pero hoy y siempre, celebremos nuestra tierra y hagamos público nuestro sentimiento.

    Abraçades!

    • desluzia dijo:

      Muchas gracias,
      Me alegro de que tengas esos sentimientos por Catalunya. Nací y resido a medio camino entre Tarragona y Barcelona. Las dos bonitas y acogedoras, mediterráneas y cosmopolitas.
      Como dices, la Diada es la celebración de ese sentimiento por nuestra tierra y cultura. Espero que, aunque no residas aquí, puedas disfrutarla y también visitar Catalunya más veces.
      Te agradezco el comentario y que leas el blog. Echo de menos tus escritos. Espero que vuelvas de publicar pronto en el tuyo.
      Una abraçada també per a tu!!.

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