Tu día … Mujer

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No soy feminista, pero no me gusta que el importe de los salarios no dependa solo de la capacidad o formación de quien los percibe.

No soy feminista, pero me irrita que los anuncios de juguetes, los de coches, los de productos de limpieza, los de alimentación y casi toda la publicidad sean descaradamente sexistas.

No soy feminista, pero me indigna que, en España, todavía no haya habido una Presidenta del Gobierno.

No soy feminista, pero no concibo que, para algunos hombres, tener pareja sea sinónimo de tener una propiedad.

No soy feminista, pero no encuentro justo que, casi siempre, quien quiera o tenga que renunciar para cuidar a la familia sea la mujer.

No soy feminista, pero no puedo aceptar que todavía existan sitios en los que no se permita la entrada de mujeres, sitios en los que se exija el burka y lugares en los que se practique la ablación.

No soy feminista pero no me resigno a que el trabajo de casa no sea considerado trabajo y que haya “jefes” dando por sentado que, en el sueldo de sus empleadas, se incluya poderlas tocar o vejar.

No soy feminista, pero me harta que siempre sea un príncipe el que salve a una doncella y no sea una guerrera que salve el mundo.

No soy feminista, pero echo en falta más hombres haciéndose cargo de niños o ancianos y menos mujeres limpiando habitaciones de hoteles por una miseria.

No soy feminista, pero me sulfura que llamar “zorra” o “vieja” a una mujer se considere un insulto y tratar de “zorro” o “viejo” a un hombre casi sea un halago.

No soy feminista, pero no me resigno a que sigan habiendo cada vez más víctimas de violencia de género.

No soy feminista … O quizás sí.

Y no soy machista, pero reconozco que hay hombres que no lo son y que pueden ser tanto o más feministas que nosotras, que la galantería no tiene porque considerarse ofensa y que no tienen nada de malo los vestidos ajustados, que las mujeres muestren o luzcan, si lo desean, su cuerpo y feminidad. Llevo y adoro los tacones, la lencería, las medias transparentes, el rímel, los bolsos de colores, las tiendas de brillos, a George Clooney y a Jean Austen, ser coqueta, los abalorios y la decoración.

De la misma forma, critico al talibanismo que te considera menos mujer si no eres madre o esposa o menos que otras si eres ama de casa, al que solo viste a las niñas de princesas y no de heroinas, que no deja jugar a los niños con muñecas, que pinta de rosa o azul las habitaciones en función de si se trata de hija o hijo. Critico a las mujeres cuando se levantan dos horas antes de ir al trabajo para dejar preparados los “tuppers” y todo lo demás y no se dejan ayudar. Y critico a los padres cuando insisten en que sus hijos jueguen al fútbol o al baloncesto aunque los pequeños lo odien, cuando los obligan a hacerse los fuertes porque son “unos machotes” o cuando les dicen que leer poesía o depilarse es de gays, cuando no dejan salir de noche a la niña porque es niña y cuando felicitan a su hijo por tener muchas novias aunque no las quiera, mientras piden a su hija que vaya a la cocina y les traiga una cerveza para no levantarse del sofá, todo ello con la mirada condescendiente de la madre.

Que a una mujer no le gusten las peluquerías ni los salones de belleza no la transforma en marimacho (un término odioso, por cierto). Que la prensa del corazón y los programas de cotilleo pueden gustar o no, pero no son solo para mujeres.

Que si te gustan los coches y las motos, disfrutas conduciendo, con la ciencia, la tecnología o los deportes y detestas las fiestas familiares o las revistas de moda no significa que estés perdiendo tu feminidad, ni tampoco trabajar de camionera o mecánica o no saber cocinar o coser.

Que un hombre puede hacer la compra, poner una lavadora, ayudarte y hacerte el amor de la manera más tierna o apasionada sin que peligre ni su testosterona ni tu autoestima y que puedes descansar, quererte y dejar de ser perfecta todo el tiempo y no pasa nada.

Que ser más guapo o más feo, más listo o más tonto, mejor o peor que nada o nadie no tiene nada que ver con ser hombre o mujer.

No soy machista … O quizás sí.

No creo que las mujeres y los hombres sean iguales. Lo que creo es que, como personas, han de ser tratados de igual forma y sin ninguna distinción.
Todo ser humano, sea hombre o mujer, es único y diferente al resto. Un individuo dentro de una colectividad formada, a su vez, por otros individuos. De lo que se trata no es de igualar, sino de no discriminar, de respetar e integrar cada especificidad y nunca utilizarla para menospreciar, ningunear, creerse superior ni inferior o maltratar a nadie por el hecho de ser de uno u otro sexo (y quien dice sexo, dice ideología, raza o religión).

No sé si soy feminista o no, que más da, pero pienso que existe en nuestra sociedad un claro trato discriminatorio hacia la mujer, por muchas y diversas razones. Protestar, denunciarlo e intentar evitarlo es una necesidad y un deber de todos, para que no se hagan necesarios actos ni días como los de hoy, salvo para celebrar que se ha logrado el objetivo perseguido.

Que nunca te pisen ni pises a nadie.
Un nido de bosque y un manto de mar.
Que, aunque a veces llores, seas feliz.
Que, si te caes, nunca te hundas.
Una vida sincera.
Que sigas tan bella por dentro y por fuera.
Que siempre imagines.
Una mano amiga siempre a tu vera.
Que tengas valor y no te importe el dinero.
Que seas lugar y hogar para ti.
Tus ojos de jungla. Tu aura de cielo.
Que seas muy fuerte y sobretodo ternura.
Que veles por todos y que vuelen por ti.
Un abrigo de lazos.
Que te besen el alma.
Que seas consuelo.
Sábanas de día para noches tranquilas.
Que no te falles ni le faltes a nadie.
Que, si te rindes, sea por y para existir.
Campos silvestres sin ninguna batalla.
Que, si estás en peligro, te encuentres a salvo.
Que los caminos que sigas no sean tortuosos.
Que seas sosiego y volcán de pasiones.
Un lindo futuro con instantes eternos.
A tu lado, siempre. A mi lado, tú.
Tu niña … Tu ser. Mujer.

* A todas nuestras niñas, las que serán mujeres y las que ya lo son, las que llevamos dentro y las que necesitamos cerca, para que crean, para que vivan y para que se desvivan siempre por ser y florecer.

8 de Marzo de 2018. Día Internacional de la Mujer

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