En el bazar del ingenio

Hace un tiempo leí una artículo de Basilio Baltasar titulado “El bazar de las anomalías”. En él, habla de las noticias y hechos curiosos que cada día ocurren en el mundo y que reflejan que éste se compone de un orden repleto de normalidades, pero también de rarezas; que el orden, dice su autor, a veces tampoco garantiza la normalidad y que todo consiste en intentar convivir con todo ello y confiar en el destino.

Al ver al título y leer el artículo, lo primero que me vino a la cabeza es que ese bazar puede ser muy bien cada persona o, al menos, yo me podría incluir perfectamente en la definición.

¿Qué seríamos sin nuestras anomalías?. Supongo que lo que nos hace ser nosotros mismos, para bien o para mal, es cada una de nuestras especialidades, cada una de nuestras diferencias con los demás, cada una de nuestras rarezas, pero también cada una de nuestras semejanzas o normalidades con el resto de la humanidad.

Cada persona es un orden más o menos caótico u organizado que está dentro de otro orden más o menos desordenado también que es el mundo.

Esa normalidad dentro de la anormalidad hace diferente a cada ser, lo hace humano en la medida en que ser humano es ser imperfecto y ser único dentro de un contexto o comunidad donde impera la diversidad.

Sin esas, unas veces desastrosas y otras maravillosas anomalías, ni Picasso, ni Jobs, ni Einstein, ni el creador de internet, ni Chaplin, ni Woody Allen, ni Mozat, ni el inventor de los paragüitas de papel que se ponen en los cócteles, ni el creador del regatteon, ni Chavela, ni Verges, ni Rajoy, ni el inventor de las deportivas con lucecitas, ni Mandela, ni el creador del chándal, ni Martroiani, ni Torrebruno, ni Coco Chanel, ni los poetas, ni Madame Curie, ni Belén Esteban, ni Ovidio, ni Colombo, ni Marco Polo, ni quien decidió precintar los Cds, ni Orson Wells, ni Marylin, ni Nadia ni Jackes Tatti … serían ellos y ellas, ni ninguno de nosotros seríamos nosotros.

Y, ¡Qué pena! o ¡Qué alivio!. No lo sé, pero, en todo caso, lo anómalo sería no aceptar lo diverso e imprevisible de este gran compendio de rarezas y normalidades que es la Tierra y la humanidad.

Una anomalía es un capricho de la espontaneidad, la rebeldía de la realidad contra la lógica, el ingenio de la existencia improvisando.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s