Viajar

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Viajar es como escribir. Es descubrirte.

Viajar es como leer. Es descubrir.

Viajar es como sentir. Es descubrirnos.

Es llenarte la vida de lugares, de personas y de experiencias.

 Es dejarte leer, escribir y sentir. 

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La conjugación del verso

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Para que los infinitivos sean gerundios, los pretéritos imperfectos sean pasado, los condicionales sean presentes, los futuros sean perfectos y el tiempo conjugación.

En una sociedad secreta sin secretos.

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Latifundio

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Hay ocasiones en que nunca imaginaste vivir tanto.

Te crees invencible y, de repente, se te derrama la vulnerabilidad. 

Y una mañana de porcelana, te llenó de letras con sus manos de algodón.

Compartir detrás del muro porque alguien hace que no exista.

Un día infinito, inocente, inconsciente, imponente y único.

Tras ese sueño que nos encuentra desapercibidos de precaución, en el que lloras y ríes de emoción.

Al ofrecer (te).

Sin palabras y hablando de todo.

Cuando es gracias, llora, ven  y regazo.

Nos pusimos manos a la obra sin saber qué hacer. Y lo hicimos.

Y estar.

Ese cuando sin porque ni como.

Una llamada y unos brazos abiertos. 

Cuando te hace bien.

Dónde siempre huyes. A donde vas.

Una sonrisa, la timidez. Una caricia discreta.

Como una casa dando hogar cuando tienes frío.

Una noche, un concierto, todo un verano.

Amanecer en esa especie de estupefacción al descubrirse en las miradas.

Ese ¿Cómo estás?.

A los quince años, a los quince segundos de cada pulsación.

Cada vez que nos ponemos hasta arriba de nada más y nada menos que eso. Y es bueno.

Porque, en cada brizna de ternura, hay un latifundio de humanidad.

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En cada esencia

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Calmarnos las tristezas. Colmarnos de alegrías.

Volar conjuntamente con un libro, un paisaje, una obra, una idea, una emoción.

Los jazmines abriéndose.

La primigenia pureza de cada esencia.

Dejarnos llevar.

Bajo un techo tejido por los árboles.

Sostenernos al oído.

Compartiendo el paladar de una tarde junto al mar.

Una paz de almohadas. 

Llenarnos de historias.

Pasarlo bien.

Siendo feligreses de la diversidad.

Amar querer amar.

En lo especial de cada sencillez.

Conversar de nada y de todo un poco.

Encontrarnos en el plenilunio de cada sentimiento.

Un criterio abstemio dándose a la bebida de la vida.

Escontrarnos fuera de los cuerpos.

Un paseo por las ciudades invisibles, las mágicas, las antiguas o las del futuro.

Tomarnos el Sol a sorbos de existencia.

Subirnos al tren de lo inexplicable, de lo imprevisible, de lo bonito, de lo humano.

Siendo revolucionarios de la tolerancia, súbditos del entusiasmo, perseguidores de la paz.

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Escenas

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La puerta de la cocina abierta permite verla en el balcón con el pelo medio recogido y un vestido de algodón estampado, un brazo en jarra y la mano apoyada en la cintura, mientras la otra mano se alterna a modo de visera y como señalizadora de bienvenida a contraluz. Le devuelven un saludo abrazador y se van acercando como un zoom invisible, Termina la jornada. Descansa ya casi el día.

Regreso del trabajo.

*****

Dos gatos esperan el cierre de la taberna en los primeros eslabones de la escalera de incendios, de un metal sincero con la fachada y los adoquines rústicos de industria reciclada, mientras dos muchachos pelirrojos, despeinados y de piel irlandesa aprovechan el descanso de una estibación para apurar un pitillo y reconocerse confidencialidades aparentemente inconfesables. Son amigos. En un charco, se refleja la luna incipiente de una noche transgresora de júbilo.

En un callejón.

*****

Mariela canta susurros despacio sentada en el porche con las piernas en alto y apoyadas en la baranda de una altura trascendental para que la falda se deslice como el agua desnudándole los muslos. Mientras, en el segundo, se acaba una cena más entre dos silencios cómplices. En la telenovela del canal 15, la protagonista vuelve a sufrir y hace llorar a un minero sin trabajo, al mismo tiempo que el portero, con su uniforme impoluto, se embelesa con la belleza tiziana de la keli que limpia la suite del Hotel Dom City. Mientras, en el bar de la esquina, dos ancianos recuerdan los días de sol y campo de su niñez. El camarero se enternece y piensa en un amor de juventud.

Nostalgia en el aire y pedazos de existencia en la atmósfera.

*****

Tras las dunas, el mar sostiene el horizonte e hipnotiza con una fútil brisa de sal y olas.

Dos mujeres caminan transformándose en dos siluetas al lado de los parasoles que parecen nacer de la arena.

Alguien va a colocar un pareo en un sillón cuando una ráfaga de verano lo alza y mece como un albatros se mueve en el cielo con las corrientes del océano. Tiene esa gracilidad de las grullas al posarse en los troncos de los ríos al alba.

Los niños dibujan de movimiento la orilla y esculpen la costa. Es su plastilina en vacaciones. Son como alfareros de playa.

Los libros se dejan leer y las páginas huelen al Mediterráneo de Baricco, Alberti y Barral, a mandolina y a Sirtaki. Tienen el blanco de Menorca y Santorini mezclado con el azul de Marrakeich, Túnez y Córdoba.

Es una tarde cálida de julio en la bahía.

*****

Es Enero, pero no hace frío. Coge el abrigo y, como cada mañana, se sienta en el banco de la Rambla del Centro. Allí toca el Sol desde las once hasta casi las dos de la tarde.

“Han tenido trillizos, ¿Lo sabes ya?”, le dice la esposa de Juan Pedro, una difundidora vocacional de noticias agradables, nunca tristes.

El paso de los vehículos hace un pequeño remolino con las hojas caídas de los olmos que, altos y esbeltos, zenefan el lugar y parecen decorar el asfalto esparciendo su cabello verde y ocre a lo largo de la calzada, cual alfombra orgánica improvisada.

Las hortensias del invernadero están en flor, envueltas de potus y arropadas de kentias traviesas, evocando los cuadros de Rousseau, como una pintura en tres dimensiones que otorga una tranquilidad acogedora al lugar,

La ciudad cercana.

*****

En un parking de las afueras, alguien ha perdido el ticket. ¿Cómo entrará en razón?. La rueda seguro que lo encontrará. En su círculo, todo tiene acceso, porque es vital.

Tras la luna de un coche se ve una carta, unas medias y una manta revuelta. ¡Cuánta literatura!.

Eduardo, el vigilante, está perdidamente enamorado. Sonríe pensativo y ensimismado de elucubrante hipótesis: “¿Le habrá gustado?”. Aún no lo sabe, pero ella le correspone. Así de bello es todo.

Doña Laura, con su pamela de antaño, su bastón encabezado de marfil pulido de manos y su monedero de terciopelo carmesí, se pasea por los pasillos buscando a su esposo. “¿Lo has visto, verdad?”. Eduardo, asiente con una ternura y amabilidad tan extraordinaria como encomiable es su bondad.

“Llegaremos tarde otra vez. Corramos a coger el coche.”, le dice ella. No te preocupes, Hay tiempo de sobra. Siempre hay tiempo si lo deseas.

Cuando la esperanza se manifiesta en alguien. Así.

*****

Se oyen voces en el almacén. Parece que hoy podrá ser. 

Una pequeña, en el pupitre de una escuela, sueña con ser como Madam Curíe y un joven escritor empieza su primera novela.

Mientras, ellos se comen los instantes rebosantes del entusiasmo que da iniciar un proyecto que mutuamente ilusiona.

Un mensajero entrega a alguien en algún lugar un regalo de reciprocidad.

Dos vidas van a un mutuo encuentro sin todavía saberlo, a la vez que, en un arrabal, hay mariposas creando poesía en el cielo.

Todo es nacimiento en la incipiencia.

*****

Y tú, ¿por qué o por quien te arriesgarías? …

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Por eso

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Hay gestos y caricias que te hacen descubrir que la vulnerabilidad no te hace más débil sino más humano.

Hay seres que te hacen ver que comprender es mejor que entender y que saber consiste en enseñarte, compartir y aprender, en estar, en dar y agradecer. Seres especiales que te ayudan y acompañan de forma discreta y desinteresada.

Hay veces en las que te abren y abres el corazón y se te rompen todas las corazas. Y eres  porque sientes y consientes, porque te abrazan los miedos y los silencios, porque te tocan y te arropan .

Hay segundos que son vidas, que dan vida a cada minuto, porque son personas que te la dan, sin pedirte nada a cambio y mereciéndolo todo.

Están ahí y te sostienen, aunque no se lo digas o demuestres, debiendo hacerlo a cada momento, porque, sin esas personas, todo sería mucho más difícil.

Y por eso vale la pena todo. Por eso.

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Lirismo de la matemática

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Su casa es como una adivinanza, llena de misterio, ingeniosa y con una lógica arrebatadora.
Parecía tener un pacto con el Sol y que el mar, la tierra y las circunstancias le hablaban del universo.
Irradiaba la lucidez que tiene la suerte de esos días generosos en los que el tiempo es fácil y pensar casi una filosofía.
Siempre evitó los nunca y rodeó de energía cualquier desafío o cotidianidad.
Al vestirse de ciencia, nos desnudó las entrañas y llenó de estrellas los ruidos de la calle.
Su sabiduría es esa inteligencia que te enseña a aprender y a comprender las maravillas y misterios de la existencia.
Un ejemplo de superación, una lección de vida.
Pi se lo llevo al espacio, dejándonos una silla infinita de conocimiento.
Y, gracias a él, los agujeros no son tan negros y la física es más poesía.

“Cada día es una recompensa”.
“El universo no es más que un poema complejo”.
Stephen Hawking

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